CALAVERAS: EL NEGRO LÓPEZ.

Publicado: octubre 28, 2011 en Calaveras, Versos
Negro López, luchador y micro empresario Colimense… Tendero, pues.

Negro López, luchador y micro empresario Colimense… Tendero, pues.

No podía irle peor
al pobre Negro en la vida,
pues le cayó un inspector
que no aceptaba mordida.
El negocio pretendía
clausurárselo este ruco,
pues de lo que ahí vendía
mucho ya estaba caduco.
En forma muy maliciosa
el Negro ante tal urgencia
no se le ocurrió otra cosa
que tragarse la evidencia.
Su piel se puso verdosa
y los ojos colorados,
la boca bien espumosa…
Murió, pues, intoxicado.

CALAVERAS: MANO BLANCA.

Publicado: octubre 25, 2011 en Calaveras, Versos
Mi profesor de Lucha Libre en Colima.

Mi profesor de Lucha Libre en Colima.

Mano Blanca se encontraba
defendiendo el cinturón
que en Coqui lo acreditaba
como único campeón.
El público aplaudía
con los ánimos candentes,
más, Mano ya no podía
con el duro contendiente.
Con dos horas de llaveo,
lo que nadie anticipaba:
tras un agarre muy feo
Mano Blanca agonizaba.
Su más odiado rival
El cinturón le ganó
con una llave fatal,
la que a la par lo mató.
Sin la presea y sin la vida
y queriendo probar suerte,
reta a dos de tres caidas
en mano a mano a La Muerte.

¡Fotos de hoy!

Publicado: octubre 14, 2011 en Fotos

LOS MOTIVOS DEL LOBO. Rubén Darío.

Publicado: octubre 4, 2011 en Favoritos, Poemas

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbio, el terrible lobo.
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos o de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: –¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal,
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: –¡Está bien, hermano Francisco!
— ¡Cómo! -exclamó el Santo-. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor,
de tanta criatura de Nuestro Señor,
¿no ha de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?

Y el gran lobo, humilde: –¡Es duro el invierno
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no halle qué comer; y busqué el ganado,
y a veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: –En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gentes en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
— Está bien, hermano Francisco de Asís.
— Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa, tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó,
y dijo: –He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya nuestro enemigo
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. –¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por los montes, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores;
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio tregua a su furor jamás,
como si tuviera
fuego de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino Santo,
todos le buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de los que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
— En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote -dijo-, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
— Hermano Francisco, no te acerques mucho.
Yo estaba tranquilo allá, en el convento;
al pueblo salía
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaba la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguí tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así me apalearon y me echaron fuera,
y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente,
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar,
como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El Santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

VOLVER A TROPEZAR.

Publicado: septiembre 30, 2011 en Poemas, Versos

Yo ya no quiero caer
De nuevo a esa situación
De entregar mi corazón
A quien no lo ha de querer.
Estoy harto de perder
El sentido y la razón.
Estar solo es preferente…
Más sé que tarde o temprano
Mi decisión será en vano
Y he de caer nuevamente.

VENDEDOR DE LETRAS.

Publicado: septiembre 23, 2011 en Versos

Caminaba por la calle
Esa mañana lluviosa
Cuando presencié a detalle
Una escena muy curiosa.
“¡Los libros para leer!”
Pregonaba en cada puerta
Un vendedor de Saber.
Muy notable y rara oferta.
Con la mochila repleta
De historias, tal vez poesías,
Zigzagueaba en las banquetas
Vendiendo su mercancía.
Lo seguí con la mirada,
En mi camino hice pausa,
Fue más que justificada
Mi simpatía por su causa.
Si a sus domicilios pasa,
Cómprenle un libro, no es caro,
Pues, que la cultura a casa
Arribe sola, es muy raro.

VISTO EN “ECOS DE OCCIDENTE”.

Publicado: septiembre 20, 2011 en Artículos

Reproduzco al calce la columna del Rayito:

«[…] Recurro a toda la comunidad luchística pues el pasado Domingo 11, en el palenque de Tlaquepaque, en la tercera lucha nuestro amigo y luchador, Giovanni, cayó estrepitosamente de cabeza al suelo, tras reventarse la cuerda. De inmediato fue socorrido por Kal-El, Latin Brother y Babe Killer, quienes, al ver la situación, llamaron a la Cruz Verde, pues el recinto no contaba con la más mínima seguridad médica requerida. Giovanni fue trasladado 40 minutos después del accidente y abandonado a su suerte por el promotor Salvador García, quién, en su momento, se comprometió a ayudarlo, prometiendo enviarle dinero con algún compañero, cosa que jamás sucedió. El resultado de dicha caída fue un traumatismo y una serie de estudios costosos y necesarios, de los cuales ahora el promotor se desentiende. Como consecuencia de esto, vino el retiro definitivo de Giovanni, encontrándose ahora en una situación difícil. Podemos apoyarlo y para eso ponemos en venta cuatro equipos completos y dos máscaras originales de Giovanni. Pueden comunicarse al correo giovani_xwr@hotmail.com o directamente a su celular: 3311911204 . Por mi parte pongo a la venta una maleta llena de CD’s y negativos originales de fotografías publicadas e inéditas en estos diez años que llevo como fotógrafo de Lucha Libre. Además, mi compadre, Paco Espinoza, artista del pancracio nacional, donará una serie de pinturas para esta causa y las ofrecerá directamente a ustedes en lobo_lunático@hotmail.com .
Todo lo recaudado será para Giovanni… […]»

Sobra decir que esta puede ser una buena oportunidad para que adquieran un producto de calidad, a buen precio y de pilón ayudar a un luchador, que si bien no es muy conocido por los aficionados de la TV, sí se la raja, tanto que por lo mismo se encuentra en esta situación.