Archivos de la categoría ‘Poemas’

LOS MOTIVOS DEL LOBO. Rubén Darío.

Publicado: octubre 4, 2011 en Favoritos, Poemas

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbio, el terrible lobo.
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos o de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: –¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal,
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: –¡Está bien, hermano Francisco!
— ¡Cómo! -exclamó el Santo-. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor,
de tanta criatura de Nuestro Señor,
¿no ha de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?

Y el gran lobo, humilde: –¡Es duro el invierno
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no halle qué comer; y busqué el ganado,
y a veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: –En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gentes en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
— Está bien, hermano Francisco de Asís.
— Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa, tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó,
y dijo: –He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya nuestro enemigo
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. –¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por los montes, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores;
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio tregua a su furor jamás,
como si tuviera
fuego de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino Santo,
todos le buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de los que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
— En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote -dijo-, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
— Hermano Francisco, no te acerques mucho.
Yo estaba tranquilo allá, en el convento;
al pueblo salía
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaba la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguí tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así me apalearon y me echaron fuera,
y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente,
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar,
como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El Santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

Anuncios

VOLVER A TROPEZAR.

Publicado: septiembre 30, 2011 en Poemas, Versos

Yo ya no quiero caer
De nuevo a esa situación
De entregar mi corazón
A quien no lo ha de querer.
Estoy harto de perder
El sentido y la razón.
Estar solo es preferente…
Más sé que tarde o temprano
Mi decisión será en vano
Y he de caer nuevamente.

LLORAR TU AMOR.

Publicado: septiembre 9, 2011 en Poemas, Versos

Hoy me quiero emborrachar
Para engañar la tristeza,
De tajo mi vida arrancar,
Deshaciendo mi entereza.
Quiero destruir mi historia.
Quiero olvidar el dolor.
Quiero borrar mi memoria.
Quiero enterrar este amor.
Un amor que me desangra,
Un amor que me maldice.
Un sentimiento que es carga.
Solo busco que agonice.
Y sin embargo, mi vida,
Ni con vino ni con canto,
Puedo cerrar ya la herida
Que me hiciste con tu tacto.
En mis ojos solo hay llanto,
Son mis manos ansiedad,
En mis labios hay quebranto,
Y en mi alma soledad.
Mi mente es un alboroto
Del que no escapo jamás.
Mi corazón está roto,
Solo morir me da paz.
Tu partida me ha dejado
Una cuota de estupor.
Mi camino ha terminado
Entre sollozos y ardor.
Se ha cerrado mi vereda.
Congelaste mi valor.
En mi vida solo queda
Sufrir y llorar tu amor.
Y después de tantos años
De no estarte contemplando,
Abatido por los daños,
Aquí te sigo esperando.
Estoy en el mismo rincón
Donde cambiaste mi suerte…
Destrozado sin razón…
Entregándome a La Muerte.

AUNQUE TÚ NUNCA TE ENTERES.

Publicado: septiembre 2, 2011 en Poemas, Versos

Te conocí el triste día
que entre vidrios lacerantes
tu sangre infantil corría.
Llegaste a ser mi constante.
Padres con gran negligencia
un llanto desgarrador
y el final de tu inocencia
provocaron con su error.
Mientras observaba estático,
pronto eras socorrida.
Espectáculo dramático
se formó tras tu caida.
El cuadro quedó grabado
en mi cerebro de infante
y siempre te he recordado
aunque ya todo es distante.
Después supe que estudiabas
justo en la misma primaria
donde yo también tomaba
mis lecciones rutinarias.
Cada vez que te veía,
siendo tan frágil criatura,
hacia ti siempre sentía
inmensurable ternura…
Y valoré tu coraje
ese día inolvidable
que con férula y vendaje
participaste en bailable.
Tu pista luego perdí,
y un día, casi por descuido,
la noticia recibí
de que tu habías fallecido.
Con tan solo quince añitos
tu cuerpo al fin sucumbió
por los estragos malditos
que la leucemia causó.
Ya no recuerdo tu nombre…
está oculto en mi memoria,
pero hoy que soy un hombre
quise honrar tu breve historia.
Quiero, mi niña, plasmar
que eres uno de los seres
más presente en mi pensar
aunque tu nunca te enteres.

MAR.

Publicado: agosto 26, 2011 en Poemas, Versos
Aves en vuelo en Cuyutlán, Colima.

Aves en vuelo en Cuyutlán, Colima.

Rómpete ola, cual si fueras
Cien megatones de estruendo;
Rompe mi alma cual quimera
Que no quiere estar viviendo.
Levántate cual montaña,
Muralla de agua salada,
Que mi alma no se empaña
Al saberse desahuciada.
Vengo a ti, mar cristalino
Para reposar sereno;
Hoy que he perdido el camino…
Hoy que el amor me es ajeno.
Mis dedos sienten tu arena,
Y mis cabellos tu viento.
Junto a ti sé que no hay pena,
Puedo estar siempre contento.
De tus aves el graznido,
De tu sol su calidez,
Me confortan y me olvido
Que cargaba pesadez.
Con tu clamor estridente
Embótame los sentidos,
Hasta quedar inconsciente…
Hasta perder mis latidos.
Y mientras el sol desciende
Y parece que te abraza,
Todo mi temor se pierde.
Me saturo de esperanza.
No quiero irme jamás
De tu cercanía anhelada.
Tú no me abandonarás…
Compartirás mi velada.

Ocaso en la playa.

Ocaso en la playa.

CONDUCTOR DESIGNADO.

Publicado: agosto 19, 2011 en Poemas, Versos

¿Dónde esperas, Muerte fría,
A tu víctima inconsciente
Que aún disfruta en el presente
De la calidez del día?
¿Tal vez en la cercanía
De la caída del Sol?
¿Quizá te escondes, malvada,
En la alegría embotellada
Que nos regala el alcohol?
¿Estás en el armazón
De un vehículo potente
Que un conductor imprudente
Maneja sin precaución?
¿O acechas cruenta al peatón,
Que en un giro tenebroso,
Aún sin deber ni temer
La vida puede perder
Por un borracho baboso?

HERIDAS DE AMOR.

Publicado: febrero 23, 2011 en Poemas, Versos

Lejos de ser desdichados,
cuando sentimos dolor,
si es por heridas de amor,
somos muy afortunados.
Aunque quede en conclusión
destrozado el corazón,
marchito y desamparado,
nos confortará el consuelo
de que cumplimos su anhelo
y al menos hemos amado.