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La Lucha Libre es una cochinada.
No. No implico que sea algo mal hecho. Tampoco me refiero a las afamadas marrullerias e ilegalidades que los rudos -y hoy hasta los técnicos- cometen a diestra y siniestra con el fin de ganar un encuentro, ya sea que el réferi se dé por enterado o no.
Cuando digo que la Lucha Libre es una cochinada lo hago pensando en que, básicamente, se trata de dos hombres abrazándose. Qué digo abrazándose, ¡embarrándose su humanidad uno contra el otro!
Súmenle a esto que, nunca falta el asqueroso que lejos de darse siquiera un baño o ya de perdida una talqueada, sube al ring lo más sucio y apestoso posible, al fin y al cabo “de todos modos va a sudar…”
Y se suda bastante. Sobre todo si hay luces sobre el ring.
Se esperaría que ante tanto sudor fuese usado un buen desodorante y a la hora de aplicar un candado al cuello es cuando por lo general se descubre que ni siquiera se les ocurrió restregarse un limón en el sobaco.
Y nunca falta el tipo que, para darse valor, se echa unos tragos de su bebida embriagante favorita antes de subirse al ring, resultando en un agradable bouquet de sudor acedo ya estando arriba.
Ni qué decir de los entrenamientos, a los que la gente llega directo desde su trabajo y no han tenido la posibilidad de bañarse en todo el día. Una vez me tocó ver que un compañero, albañil de profesión, poco antes de subirse a entrenar, se sintió muy sucio por llegar de la faena y se metió a bañar en el baño del INCODE… ¡Pero en ésos baños sólo hay WC! Sobra decir que preferí ya no entrenar con él… Y eso que salió visiblemente empapado.
¿Y los toqueteos?
Que si hay que meter la mano -o el pie- por “X” o “Y” recoveco para hacer una llave… Que si hay que agarrarlo de ciertas partes blandas que riman con “nuevos” para levantarlo o hacer un press… Que si te hacen una llave y te ponen algo desagradable muy cerca de la boca…
Todo eso con la higiene que ya les dije.
Y al que se le ocurre cometer exceso de rudezas y termina mordiéndote la frente -si bien te va- y por el aliento que se carga te das más o menos una idea de la cantidad y tipo de bacterias que vas a adoptar… Y lo confirmas por el pedazo predigerido de tostadita de ceviche que te deja pegado en cabello.
Y el exótico que se la pasa repartiendo besos a todos los luchadores sobre el ring, contrincantes y aliados por igual.
Ya cuando te toca uno de ésos besotes lo único que queda es esperar que eso pegajoso que te deja en la lengua sea chicle y que no haya estado cumpliéndole alguna fantasía a su novio minutos antes en los vestidores.
Una vez, mi profesor me estaba dando cátedra de rudeza, y se le ocurrió morderme la mano. Para quitármelo, se me ocurrió decirle que la risa que me daba era que no sabía dónde había estado antes ésa mano. Y resultó. Lo malo fue tener que limpiar el vómito. Hasta la fecha, jura y perjura que le dió un sabor muy desagradable.
A veces es al revés.
Estás muy tranquilo, quitado de la pena, y se le ocurre al rival que para añadir más castigo al candado te va a torcer la cabeza valiéndose de sus dedos metidos en tu boca.
Sin palabras.
En conclusión: quien se mete a la actividad de la Lucha Libre, primero que nada debe carecer del básico instinto del asco y acostumbrarse a regresar a casa manoseado y cubierto de sudores y olores ajenos.
Lo bueno es que la actividad física -casualmente- es la mejor forma de crear defensas. Y en cuanto a actividad física, pocas cosas tan demandante como la lucha.
La Lucha Libre puede ser una cochinada, pero el luchador está felizmente inmunizado.

¿QUÉ ES LA LUCHA LIBRE?

Es la pregunta clave.
Cada quien tiene su opinión, pero pocos se adentran lo suficiente en este mundillo como para saber a detalle de lo que se trata.
Tal vez por eso se ha ganado calificativos tan diversos como: deporte, espectáculo, farsa, tradición…
No pretendo descubrir el hilo negro. De hecho, esto es tan sólo un ejercicio de escritura nacido de la inquietud de hacerle saber un poquito de lo que yo conozco de la Lucha Libre a la gente que no sabe ni qué onda. Tal vez así no cometan las tonterías que yo y chance y desbarate un poquito de los prejuicios desinformados en torno al tema.
Algunas cosas no serán nuevas, pero trataré de abordarlo a mi estilo y estaré abierto a aportaciones, comentarios y -¿Por qué no?- a mentadas de madre. En sí, serán esenciales… Las dudas, preguntas y aclaraciones, no las mentadas.
Pero les advierto: éste es un blog en semi-abandono. No esperen una periodicidad establecida de nuevas entradas. Aquí se publica cada que se quiere, puede y pegue la chingada gana.
Advertidos están.
Proseguimos…